google7dd1545685824157.html REFLEXIONES Y OTRAS COSAS MAS: Esta sociedad del dinero le tiene miedo al pensamiento divergente

martes, 19 de octubre de 2010

Esta sociedad del dinero le tiene miedo al pensamiento divergente

LIBERTAD Y DIVERSIDAD COMO ENCUBRIDORES DE LA EXCLUSION SOCIAL


. . . Todos los ciudadanos serían «iguales» y «libres». . . Esa visión idílica y crédula de la «democracia» es un mito. La «democracia» es el taparrabos ideológico que sirve para ocultar la dictadura del capital en sus áreas más desarrolladas.

(Revista Internacional No. 76, en la mentira del estado democrático)

Toda sociedad humana está expuesta a la manifestación contradicciones en su interior, y ello es así precisamente porque en su autoría está el ser humano, el cual es por naturaleza diverso y contradictorio. Y bueno, eso es enteramente normal.

La cuestión está cuando se pretende levantar un modelo de organización social, que como el capitalismo, está basado en la idea única y exclusivista del lucro, desconociendo a propósito, a ese ser humano diverso en su cosmovisión del mundo (sueña, canta, ríe, llora etc. de manera diferente), además de contradictorio.

Y quiero hacer énfasis en la manera diversa en que los seres humanos y las sociedades tenemos de ver y asumir la realidad, para hacer ver como nuestra sociedad, capitalista por cierto, la cual se jacta de democrática y pluralista, no soporta en lo mas mínimo, eso precisamente de lo que se ufana, la diversidad como fruto de la democracia.

Y no la soporta precisamente porque está animada en una única motivación, el lucro, el cual viene a ser algo así como la sangre que dicha sociedad requiere que corra por todo su entramado social, a fin de poder sobrevivir y justificar su existencia. Es decir, fuera del lucro, esta sociedad nuestra no tolera ninguna otra idea.

Prueba de lo anterior es que, a gobiernos que hoy en día intentan construir modelos de organización social diferentes al capitalismo, tales como, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Ecuador, Irán, China etc. se les sataniza y se les excluye, precisamente bajo el pretexto de la democracia y la pluralidad, es decir, se les aplica al pie de la letra aquello de que, el que no es conmigo, es contra mi.

Es así como hoy, vasta con tan solo leer el periódico, ver la televisión, conectarnos a internet, escuchar la radio etc. para llegar a ser testigos de todas las descalificaciones y epítetos habidos y por haber, que se le hacen a dichos gobiernos y países: enemigos de la libertad de expresión, tiranos, corruptos, dictadores, populistas cómplices del terrorismo, guarida de narcotraficantes, violadores de los derechos humanos, enemigos de la democracia etc. etc. etc.

Una de las muchas cosas que demuestra esta actitud pendenciera y fanática del capitalismo, por decir lo menos, es su debilidad para ser aceptado en total libertad. Esta sociedad le tiene miedo a la democracia, la libertad y la diversidad, y solo puede justificar su existencia, cultivando enemigos a partir de enrostrarles aquello de lo que precisamente ella carece: democracia, libertad y diversidad.

Como el lucro es su mayor y única premisa, como para ello precisa de anular cualquier pensamiento contrario, y porque precisamente, el aceptar la divergencia implicaría cerrarle el paso a su modelo de sociedad excluyente, entonces tiene que recurrir necesariamente a lo que usualmente hecha mano una mente fanática y desquiciada: elevar a la categoría de dogma, los valores/presupuestos sobre los que pretende construir su supuesto modelo de vida superior.

En el caso de nuestra sociedad mercantilizada, esta ha convertido a valores/presupuestos tales como democracia y libertad, en sus dogmas religiosos preferidos, y ante los cuales la sociedad entera debe postrarse reverentemente, si preguntar, sin cuestionar.

Pero, ¿que entiende el indígena, el campesino, el habitante de las barriadas populares, la mujer, el joven, el niño, el estudiante, el obrero, el negro etc. por libertad y democracia, cuando son precisamente estos sectores sobre los que recae toda la exclusión de este modelo ignominioso de sociedad basado en el dinero, y cuando su dignidad se la han convertido en un objeto de compra-venta?

¿Que entienden por democracia y libertad, los dueños del gran capital financiero, los monopolios, las multinacionales, las castas dirigenciales y sus representes en los aparatos ejecutivos legislativos, judiciales y los pontífices de los medios masivos de comunicación de nuestros países, cuando su única y exclusiva proclama es producir mas, vender mas y así ganar mas?

Definitivamente, cada día resulta más evidente que la lucha por la vida se circunscribe condenasamente a dos actores: aquellos que no duermen por estar pensando como le quitan a aquellos que no duermen, por estar cuidando lo que le han quitado a los primeros.

Para ello nos quieren homogenizar y alienar desde el lenguaje, poniéndonos a pensar, sentir y expresar en los mismos términos y contenidos de los poderosos.

Es por eso que toda la demonización y persecución que en la actualidad se le hace a gobiernos y personalidades progresistas y a movimientos sociales alternativos de América y el mundo que luchan por la construcción de una sociedad mas justa, se han de leer a partir del temor que sienten tales poderosos ante la posibilidad de que esos mismos seres humanos que ellos han excluido, empiecen recobrar y vivenciar el real valor de lo que implica en desenvolvimiento de una sociedad pluralista, libertaria y democrática, lo que para ellos, los dueños del poder, significaría el desplazamiento y destrucción de las estructuras ignominiosas de poder económico y político que han levantado sobre el empobrecimiento, la miseria y la muerte de millones y millones de hombres y mujeres.
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